Así que aqui estoy, perdiendo la cabeza. Como en las historias de cine.
No tenéis ni puta idea de lo que es despertarte y verla a tu lado retorciéndose y bostezando, que te abrace y pienses una excusa para mandar el mundo de fuera a la mierda.
Me conozco su voz en formato susurro y grito, entre risas y con rabia, llena de sueños y perdida. Me sé todas sus cicatrices y todas sus historias, donde tienes que pasar el dedo para erizarle la piel, sé como hacerla reir con menos de cinco palabras. Sé la cara que pone cuando deja de ser completamente ella y se rinde con el mundo. Sé cuando necesita que la agarren. Sé los momentos que está llena de lo bueno de la vida y baila. La he visto romper posters y fotografías por querer romper con todo. Y sé lo que le gusta una fotografía. La he visto no estar segura, no saber nada… y sin embargo volver. Pero además, la he visto ser ella misma y me llevaría años explicárselo a cualquiera.
Ya sé de sobra que tiene esa sonrisa. Esa estúpida mirada medio bizca que la puede llevar a ser el único motivo para todo. Como agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio.
Sé como hacerla feliz.
Pero también hay cosas que no se. No se lo que es estar en un precipicio y que de golpe aparezca su mano para agarrarte, susurrándote que no es nada. No se como evitar que explote. No se como hacerla entender lo que necesito que entienda. Y me paro a pensar, y creo que no se bien todo lo que no se.
Que si, que lo entiendo. Que escribo sobre lo mismo que han escrito muchos antes. Que todos tenemos motivos de sobra, pero yo, con lo que se y lo que no se, estoy jodido como pocos.